miércoles, 18 de abril de 2012

Un día en: Bruselas

La verdad es que hemos estado tantas veces en Bruselas, que ya nos dedicamos a pasear por las calles sin ver nada en concreto. Pero bueno, para quien valla por primera vez y solo tenga un día en la ciudad, mi recorrido favorito por Bruselas es este:

Comenzar el día el el Parque de Laeken, todo cubierto de hierva verde, es un buen lugar para disfrutar si hace un día de sol y tener magníficas vistas de la ciudad y el Palacio Real. Merece la pena visitar el Pabellón chino y la Torre Japonesa, y la Cripta Real, monumento a Leopold I. Para quien quiera, aquí se puede visitar el Atomiun y el Parque Mini Europa, con miniaturas de todos los monumentos europeos. Y por supuesto, aprovechar para ver la Catedral Notre Dame de Laeken. A mí personalmente las iglesias me encantan, pero solo las visito por fuera.

Antes de ir al centro de la ciudad, podemos conducir hasta el Parque del Cincuentenario para recorrerlo y visitar su famoso Arco. Y ya que estamos al lado, ver la sede del Parlamento europeo.

Ahora al centro.

Solemos aparcar cerca del palacio de justicia o de la plaza de Petit Sablon. Hay varios parkings pero también a veces puedes tener suerte y encontrar aparcamiento en la calle.

 El palacio de justicia es un edificio bastante bonito, pero a mi la plaza del petit sablon me encanta, y desde allí podéis ir a ver la iglesia Notre Dame du Sablón y la plaza del Grand sablon, tiene algunas fachadas curiosas y callejones con encanto. En esta plaza hemos encontrado a veces mercadillos y festivales artesanales, donde puedes degustar y comprar productos de granjas de la zona. Aprovechar para comprar un cucurucho de patatas fritas para comerlas por la calle en alguna "friterie", como hacen los belgas. O probar las salchichas Frikandel, una porquería que está buenísima.

Desde allí un paseito cuesta arriba hasta el palacio real, pasando por el museo de bellas artes. En frente, si vais con tiempo, el parque de Bruselas es un sitio tranquilo y verde para pasear entre vegetación y fuentes. Es el parque más importante del centro de la ciudad, y también el más grande, en el que se esparcen diferentes esculturas medio escondidas entre su vegetación.

Si no, volver hasta la rue Montagne de la Cour, y bajando por ella veréis el edificio Art Novó del museo de los instrumentos musicales, que es precioso (se conoce como edificio Old England, por un cartel que tiene en la fachada). Enfrente está el Museo Real de Bellas Artes.

 Continuando por esa calle, hay algunos edificios de fachadas flamencas curiosos (con los tejados escalonados). Llegar hasta el Mont des Arts, una plaza ajardinada, a la que se baja por unas escalinatas y desde la que hay unas vistas preciosas de las torres de la Grand Place y de algunos edificios de arquitectura típica Flamenca. Cuando bajéis las escalinatas prestar atención a la derecha, un poco escondido hay un reloj astronómico antiguo, gigante, con figuras de los doce apóstoles, que toca las campanas cada hora en punto. Es bonito y curioso. 

Si desde aquí cogemos la calle Cantersteen a la derecha llegaremos hasta la preciosa Catedral de Saint Michel el Gudule.

Y de ahí derechos a las galerías reales St Hubert. Son lujosas y con tiendas bastante curiosas, bombonerias, joyerías .. no os podéis marchar sin probar los bombones. Yo soy adicta a los bombones blancos con crema y una avellana entera, de Leonidas.

 Salir por alguna de las calles de los restaurantes, al atardecer , el ambiente es increíble, todos los restaurantes iluminados, con velas en las mesas... son la rue des bouchers, rue beenhouwers... es el mejor sitio para degustar una ración de moules-frites (mejillones con patatas), el plato estrella del país.

 Desde allí nos encontramos de frente con la Grand Place, que es impresionante de día y más impresionante aun de noche.

Nosotros cuando llegamos a este punto nos damos una vuelta por las calles colindantes, bajamos hasta el Manneken Pis, que aunque no es más que un muñequillo de bronce de 30 centímetros en la esquina de una calle... no puedes irte de Bruselas sin visitarlo. Además los mejores gofres los hacen justo al lado. Yo me muero por el gofre de plátano y fresas con chocolate. Sí, lo sé, lo mío con los dulces debería hacérmelo mirar...

Desde este punto estamos a un paso de una de nuestras cervecerías favoritas: La Becasse, en rue de Tabora, 11. Es muy antigua y está en un callejón. Lo típico es una gran jarra de cerveza de color anaranjado, que casi no tiene espuma ( y no es muy fuerte), y se toma con una salchicha grande cortada en rodajas.

Por esta zona aledaña a la Grand Place hay algunos monumentos destacables, como la Iglesia Notre Dame aux Riches Claires, que es bastante curiosa por su forma redondeada y sus ladrillos rojizos, y muy cerquita, el Mercado Halles Sainte Gery, que también es un edificio muy bonito.

Esta zona tiene mucho ambiente por la noche. Así que si no estáis con el estómago ya lleno de probar bombones, gofres y cervezas, es el momento de buscar un restaurante y darse un homenaje.

Os iréis a dormir con la sensación de haber pasado un día inolvidable, muy bien aprovechado y... agotador!!!

1 comentario:

mi mundo en una maleta dijo...

Como me gustó Bruselas, fue un sorpresa tan agradable que estamos deseando volver. Conocimos gente estupenda y el ambientazo es genial.
Enhorabuena por el post, me ha gustado mucho.